Devolviendo una mirada, ¿Qué es lo que sabemos cuando creemos saber?: ¿El sabe algo que nadie mas sabe?, cuando un animal cae en una trampa, este no sabía que alguien puso esa trampa, cuando el hombre pone una trampa, siempre pondrá otras, porque él espera a no esperar, confía en sus trampas, nunca en el buen juicio de su victima.
El hombre a veces es su propia victima, deambula por la vida esperando sorpresas, intelectualmente se mueve, y aun así cree tener su destino escrito, y muchas veces, esperamos un triste final. Bennis, estaba involucrado en un laberinto que el mismo creo, para protegerse de otras personas, las personas que le harían daño, si el estaba indefenso. Su especulación de lo inesperado había cargado con demasiado peso a su escudo, y en este momento, no podía darse el lujo de bajarlo. Ahora, es cuando su dolor seria justificado. Un dolor del alma, una espina clavada a propósito, era la orden para estar alerta, pero obviamente, Bennis es un hombre, analizar y asimilar tanta información y recuerdos, no era fácil. Invento algunas formas de aplacar sus días, como todos cuando estamos cansados, nos vamos a dormir, y no esperamos al otro día, solo descansamos y nos levantamos para empezar de nuevo , ya no importa cuan cansado estábamos ayer. Cuando te acostaste, abrazaste la almohada, dejaste escapar un leve suspiro de satisfacción, y te adentraste en el sueño, y no pensaste en nada más, solo en lo feliz que eras. Al salir el sol, y empezar la caminata, Sentís que un día entero tienes para volver a cargar la mochila, y durante el, vas deseando mas y mas, volver a ser libre por las noches.
Bennis era libre por las noches, soltaba su cruz, y su energía cambiaba por completo, su voz era mas suave, su corazón se relajaba, y sus ojos mostraban el corazón inocente de alguien que quier dar todo, aun que todo lo que tenga fuera su vida, aun así, con orgullo la entregaría. Sus principios eran muy fuertes, en lo que respectaba a los sentimientos. El conocía la ausencia, la falta, el dolor, aprendió a diferenciar el dolor de la carne, y sufrió, sufrió tanto como un hombre puede sufrir, fue sometido a castigos malintencionados, pago por los errores de otros, sufrió por respetar, sufrió por amar.
No hace falta que el te cuente su historia, mas allá de su reflejo, si prestas atención, el es un hombre que no deja de crecer, su autoexigencia, de algún lado viene. En algún momento o varios durante su vida, fue forzado a despertar hasta aun estando despierto.
Su corazón como un planeta lejano obliga a todo lo que lo rodea a dirigirse hacia donde el ordene, como una gravedad invisible, sabemos que hay un planeta, aunque no lo veamos, ya que los otros planetas y lunas nos muestran una orbita relacionada. Su corazón esta oculto del sol, y aunque no lo veas esta allí, y todo lo que el haga, proviene de lo mas profundo de su universo.
¿Cómo puede un hombre, de principios, valores, respeto y paciencia, querer confesar?
¿Cuál es la obligación de tal acción?; un hombre así, no puede ser juzgado, si no hay juicio, no hay condena, no hay culpa alguna, su inocencia es su condena y eso no lo puede ocultar como a su corazón.
21:05 Hogar
Entraron despacio, sonriendo y susurrando risas. No había nadie, su costumbre de fugitivos los hacia actuar. No había tiempo que perder, pero esa no era la cuestión. Juntos, ellos ignoraban al tiempo, ignoraban al mundo.
En el suyo, solo existía una cosa: “ellos”.
El, la abrazo, ella, lo beso. Cerraron los ojos, y sus cuerpos se guiaban en la noche más oscura. Tomaron un camino de tormentas de furia y pasión, perdieron su ropa en torbellinos de manos que desgarraban vestidos, y desabrochaban pantalones. Gemidos fusionados a la música de fondo, colores que pintaban sus bocas, placeres de sinfonía universal, sus caricias dibujaban melodías y sus ojos eran cometas encendidos como el fuego de los ojos de la noche, como lobos se mordían, como vampiros degustaban sus perfumes en la piel. Mientras sus bocas perseguían sabores en el cuerpo, sus sombras empezaban a ser una sola. Cuando dejaban de ser dos, atrás dejaban toda humanidad. Envueltos en calores del infierno y lluvias del cielo, se unían en gozo, y renacían como fénix. Movimientos de posesión y control disparaban su adrenalina, eran dos luchando por ser uno, ritmos frenéticos los impulsaban hacia ellos, sobre ella se moría una y otra vez, bajo el ella presionaba mientras mordía sus labios, recostándose sobre su pecho el deseo daba paso a la lujuria, y ella no dudaba en ser mas que una acción, en conjunto, era una obra de arte en movimiento. Como dioses disfrutaban el placer de los mortales.
Un cigarrillo, caricias, y la respiración aun acelerada, eran la señal de un nuevo principio, era la pregunta constante de si realmente esto estaba pasando, se podía morir y volver a nacer, y ellos acababan de hacerlo.
Sus ojos se perdían en los otros, las palabras esperaron en salir, esos segundos eran solo para preguntarse, como se puede ser tan feliz, aun estando vivos. Ella era feliz, el era feliz. Nada ni nadie podía desmentir ese hecho, sus manos aun acariciaban los cuerpos calientes.
Un vaso de agua, apago el cigarrillo. Se lavaron. Cruzaron miradas en el pasillo, una fuerza invisible los acerca mas, se abrazan, sonríen, se miran y vuelven a sonreír. El la abraza con fuerza, no quiere dejarla ir, no la va a dejar ir. Ella apoya su cabeza en su pecho, susurra, lo quiere, lo desea, lo extraña, y lo necesita. Ambos se necesitan. No saben desde cuando. No soportan la distancia, por más minima que sea. Vuelven a la cama.
Ella esta dormida. Me levanto en silencio, necesito agua, no me siento cansado, pero no me es fácil dormir. No siempre.
La observo respirar, sus cejas, adoro sus cejas. Su boca, pequeña perfección para mis labios. Es tan hermosa.
Tengo que cuidarla, ella merece tenerlo todo. Pero principalmente tengo que cuidarla. Detesto mi pasado, tengo que hacer algo por los dos, tengo que descubrí como empezó todo, y terminar con este problema. Ella no puede sufrir.
Espero que me hayan perdido el rastro, aun no tengo noticias, pero presiento que están cerca.
Llego la hora. Nadie más sufrirá por la cobardía de otros. Necesitare ayuda, pero ya estoy listo. Empezare por el principio.
Bennis cerró una agenda, la dejo debajo de unas prendas y cerro el cajón con llave. Se recostó a su lado, acaricio su rostro y la abrazo. Su último recuerdo fue: -no me defraudare, haré lo que sea necesario. Por eso soy...
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